
El análisis del organigrama de la empresa versus las estructuras de poder informales es parte integrante de esa identificación, para determinar con precisión la interrogante de quién decide? realmente al interior de la organización.
Ello porque un proceso estructurado de toma de decisiones condiciona positivamente la gestión de riesgos y por tanto, condiciona la calidad de la matriz de riesgos.
Lo anterior explicita la necesidad de cubrir eventuales riesgos no identificados relacionados con los poderes fácticos existentes que influirán considerablemente en un MPD, el cual debiera ser robusto y representativo de la realidad y de la cultura de cada empresa.


