¿MONITOREAR LOS RIESGOS O MONITOREAR LOS CAMBIOS?

Un Modelo de Prevención de Delitos (MPD) bien diseñado e implementado, debe considerar entre sus prácticas el correcto monitoreo de los cambios en el contexto externo e interno de la empresa que puedan llegar a influir en los riesgos de comisión de delitos y en los riesgos estratégicos, entre ellos, el riesgo reputacional.

La desactualización de un Modelo de Prevención de Delitos es por cambios existentes ni oportuna ni apropiadamente incorporados. Por ello, es crítico para un MPD, diseñar un correcto marco de trabajo para la gestión de riesgos, que permita identificar oportunamente los cambios existentes y cómo éstos afectan la eficacia del Modelo de Prevención. Se debe considerar el contexto externo e interno de la organización y desarrollar un plan de trabajo, que incluya tiempo y recursos.

Una gestión eficaz de los riesgos se basa en principios que comuniquen su valor y expliquen su intención y propósito. Éstos son los que proporcionan orientación sobre la justificación para gestionar los riesgos eficazmente. Los principios de la gestión de riesgos requieren que ésta sea: integrada, estructurada, completa, personalizada, inclusiva, dinámica, e incluya la mejor información disponible, incorporando factores humanos y culturales y por sobre todo, se base en la mejora continua.

Lo anterior, requiere el compromiso y la sensibilización de las partes interesadas, a objeto que le permita a la organización abordar explícitamente la incertidumbre en la toma de decisiones, garantizando al mismo tiempo que cualquier nueva o posterior incertidumbre pueda ser considerada cuando surja. La alta dirección debe velar porque las autoridades, responsabilidades y obligaciones respecto de la gestión del riesgo son asignadas y comunicadas a todos los niveles de la organización.

El marco anterior apoyará a que el proceso de gestión de riesgos forme parte esencial de las actividades de la organización incluyendo la toma de decisiones, y que los cambios en los contextos externos e internos se verán debidamente gestionados, ajustando el efecto de los riesgos sobre los objetivos y también sobre el MPD.

El propósito de la evaluación de los riesgos es informar a quienes toman las decisiones, identificando:

  • Las amenazas más importantes y su impacto
  • Las vulnerabilidades internas y externas
  • La probabilidad de que se produzca un daño

La gestión de riesgos es parte de la gobernabilidad y del liderazgo y es fundamental para la forma en que la organización se gestiona en todos los niveles. Contribuye a la mejora en los sistemas de gestión.

Por ello, para medir la efectividad de un Modelo de Prevención de Delitos, nos tenemos que detener a examinar el proceso de gestión de riesgos que la organización realiza, evaluando su grado de madurez y la existencia de los principios antes mencionados. De esta forma nos estaremos asegurando que la organización tiene un sistema de gestión de riesgos robusto que permite identificar oportunamente los cambios existentes en su entorno siempre cambiante y cómo éstos pueden afectar eventualmente a su Modelo de Prevención de Delitos.

 La desactualización de un MPD es por cambios existentes ni oportuna ni apropiadamente incorporados.

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